Rotura del tendón supraespinoso en Murcia
La rotura del tendón supraespinoso es una de las lesiones más frecuentes del hombro y una de las principales causas de dolor y limitación funcional en pacientes de mediana edad y mayores. Este tendón forma parte del manguito rotador, una estructura fundamental para la movilidad y estabilidad del hombro.
Cuando el supraespinoso se rompe —total o parcialmente— puede dificultar gestos tan comunes como peinarse, abrocharse el cinturón, vestirse o alcanzar objetos en altura. En muchos casos, el dolor no solo aparece al mover el brazo, sino también en reposo o al dormir sobre el lado afectado, afectando seriamente la calidad de vida.
En nuestra consulta especializada en lesiones de hombro en Murcia, valoramos cada caso con precisión clínica y pruebas avanzadas de imagen para determinar el mejor tratamiento, ya sea conservador o quirúrgico.
¿Qué es el manguito rotador?
El manguito rotador está formado por cuatro músculos y sus respectivos tendones: supraespinoso, infraespinoso, subescapular y redondo menor. Estos elementos rodean la cabeza del húmero y permiten levantar el brazo, rotarlo y mantener la estabilidad de la articulación del hombro.
¿Qué función tiene el tendón supraespinoso?
El tendón supraespinoso conecta el músculo supraespinoso (ubicado en la parte superior de la escápula) con el húmero. Su función principal es iniciar la elevación del brazo y contribuir a estabilizar la cabeza del húmero dentro de la cavidad glenoidea. Debido a su localización y uso constante, es el más propenso a lesionarse dentro del manguito rotador.
¿Qué es una rotura del tendón supraespinoso?
Una rotura del tendón supraespinoso es una lesión en la que las fibras tendinosas se desgarran parcial o completamente. Puede ocurrir por traumatismos, sobreuso o degeneración progresiva del tendón con la edad.
Se trata de la lesión más frecuente del manguito rotador, y una de las principales causas de dolor persistente y pérdida de fuerza en el hombro.
Síntomas de una rotura del tendón supraespinoso
La rotura del tendón supraespinoso es una de las lesiones más frecuentes del manguito rotador y suele manifestarse con síntomas que afectan de forma directa a la funcionalidad del hombro. Reconocerlos a tiempo permite iniciar un tratamiento adecuado y evitar complicaciones. A continuación, te explicamos los principales síntomas que pueden indicar una lesión en este tendón:
Dolor en el hombro
El dolor es uno de los síntomas más comunes y su intensidad puede variar considerablemente. Puede manifestarse tanto en reposo como al mover el brazo, especialmente al levantar objetos. Es habitual que el dolor se intensifique hacia la tarde y persista durante la noche, a menudo dificultando el sueño. Además, es frecuente que el dolor se agrave al acostarse sobre el hombro afectado.
Debilidad en el brazo
La pérdida de fuerza es común, especialmente al levantar objetos, empujar o realizar movimientos repetitivos con el brazo afectado. Esta debilidad está directamente relacionada con la función del tendón supraespinoso, que participa en la elevación y estabilización del hombro.
Dificultad para levantar el brazo
Los pacientes pueden experimentar dificultad para elevar el brazo afectado, tanto hacia el lado (abducción) como hacia adelante (flexión del hombro). Esta limitación funcional puede reducir la amplitud de movimiento y causar molestias al realizar acciones cotidianas, como vestirse, alcanzar estantes altos o coger el cinturón de seguridad del coche.
Crepitaciones o chasquidos
Al mover el hombro, es posible escuchar crujidos o chasquidos en la zona afectada. Estos sonidos pueden ser indicativos de una lesión en el tendón o en los tejidos circundantes, como la bursa subacromial.
Sensibilidad al tacto
Los pacientes suelen experimentar sensibilidad o dolor al tocarse el hombro o al rozarlo con algún objeto. En ocasiones, puede ser incómodo o doloroso cuando alguien, de manera amistosa, golpea el hombro lesionado al saludar.
Limitación de la movilidad
La lesión puede provocar una restricción parcial o completa del movimiento, tanto activo como pasivo. El hombro puede sentirse rígido, bloqueado o con un tope mecánico que impide su movilidad normal.
¿Dolor en el hombro y dificultad para mover el brazo?
Causas de la rotura del tendón supraespinoso
La rotura del tendón supraespinoso puede deberse a distintos factores que afectan la integridad del manguito rotador. A continuación, se detallan las causas más relevantes desde el punto de vista clínico:
Degeneración tendinosa asociada a la edad
Con el paso del tiempo, el tendón del supraespinoso puede deteriorarse de forma progresiva debido a la pérdida de elasticidad y disminución del riego sanguíneo. Este proceso degenerativo, que puede comenzar incluso a partir de los 40-50 años, favorece la aparición de roturas, muchas veces sin necesidad de un traumatismo claro.
Lesiones traumáticas
Las roturas traumáticas del tendón supraespinoso suelen deberse a caídas con el brazo extendido, impactos directos o accidentes deportivos.
Son más comunes en personas jóvenes o activas y se presentan de forma brusca tras un esfuerzo o golpe.
A veces se asocian a otras lesiones del hombro, como luxaciones. Identificarlas pronto permite un tratamiento más preciso.
Actividades deportivas
Movimientos repetitivos por encima de la cabeza, como en el tenis, pádel, natación, halterofilia o artes marciales, generan fricción y microtraumatismos acumulativos en el supraespinoso, aumentando el riesgo de lesión.
Condiciones médicas subyacentes
Enfermedades como la diabetes mellitus, el tabaquismo o los trastornos vasculares locales alteran la nutrición del tendón, haciéndolo más vulnerable. La inflamación crónica de la bursa subacromial también puede contribuir al deterioro progresivo del tejido.
Factores genéticos y predisposición individual
Algunas personas presentan una estructura del acromion o una inserción tendinosa que favorece el pinzamiento subacromial. Esta predisposición anatómica o genética puede incrementar el riesgo de rotura.
Sobrecarga del hombro
Cargar peso de forma repetida o realizar trabajos manuales con posturas forzadas, sin técnica adecuada, puede provocar lesiones por sobreuso, especialmente en profesionales que trabajan por encima del nivel del hombro (albañiles, pintores, mecánicos…).
¿A quién afecta esta lesión?
La rotura del tendón supraespinoso puede aparecer en distintos perfiles de pacientes, dependiendo de la causa subyacente.
En adultos mayores (a partir de los 50 años), suele deberse a un proceso degenerativo progresivo. Es habitual que se presente con dolor crónico, pérdida de fuerza y una limitación creciente de la movilidad del hombro, incluso sin un traumatismo previo claro.
En personas jóvenes y activas, como deportistas o trabajadores manuales, la rotura suele tener un origen traumático o por sobreuso. El dolor aparece de forma aguda tras un esfuerzo, acompañado de debilidad en el brazo y dificultad para realizar gestos cotidianos. También puede haber factores predisponentes, como antecedentes de lesiones previas o ciertas condiciones médicas.
Tipos de rotura del tendón supraespinoso
Las roturas del tendón supraespinoso pueden clasificarse según su extensión
Roturas parciales
Son las más frecuentes y afectan solo una parte del grosor del tendón. Pueden ser superficiales (en la cara bursal o articular) o profundas (intrasustancia).
Estas lesiones no interrumpen por completo la continuidad del tendón, por lo que en muchos casos permiten conservar buena parte de la función del hombro.
Los síntomas pueden incluir dolor al movimiento, pérdida leve de fuerza y dificultad para levantar el brazo, especialmente en actividades por encima de la cabeza.
Suelen responder bien a tratamientos no quirúrgicos, como fisioterapia, infiltraciones o plasma rico en plaquetas (PRP), y se vigilan por su evolución clínica y por pruebas de imagen.
Roturas completas
En este caso, el tendón está completamente seccionado, perdiendo su inserción sobre el hueso (tuberosidad mayor del húmero).
Esto produce una disfunción mecánica del hombro, con pérdida de fuerza evidente, dolor continuo y limitación para actividades básicas como vestirse o levantar objetos.
Las roturas completas pueden ser traumáticas o degenerativas, y en función del grado de retracción y del estado muscular, se valora la reparación quirúrgica.
En pacientes jóvenes y activos, la cirugía está especialmente recomendada para evitar que el tendón se retraiga y la lesión se vuelva irreparable. En pacientes de mayor edad, también puede ser necesaria para prevenir que la lesión evolucione hacia una artropatía del manguito rotador, una forma avanzada de artrosis o desgaste del hombro que puede limitar gravemente la movilidad y causar dolor crónico.
¿Dolor en el hombro y dificultad para mover el brazo?
Tratamiento
El abordaje terapéutico de una rotura del tendón supraespinoso depende del tipo de lesión, su extensión y las características del paciente. No todas las roturas requieren cirugía inmediata. De hecho, muchas pueden manejarse inicialmente con un tratamiento conservador, especialmente si son parciales y no hay limitación severa del movimiento o pérdida de fuerza.
En nuestra clínica en Murcia valoramos cada caso de forma personalizada para elegir el tratamiento más eficaz, priorizando la recuperación funcional completa del hombro y la calidad de vida del paciente.
Tratamiento no quirúrgico
En roturas parciales del supraespinoso o en pacientes de menor demanda funcional, el tratamiento conservador puede ofrecer buenos resultados. Este enfoque busca aliviar el dolor, reducir la inflamación y recuperar la movilidad y la fuerza del hombro sin necesidad de cirugía.
Los pilares del tratamiento no quirúrgico incluyen:
Rehabilitación específica
La fisioterapia especializada es clave para reactivar el manguito rotador y los músculos estabilizadores del hombro. El trabajo progresivo de movilidad, control escapular y fortalecimiento ayuda a recuperar función y prevenir un empeoramiento de la lesión.
Infiltraciones
Cuando existe una inflamación significativa, puede ser útil realizar una infiltración con corticoides para aliviar el dolor y facilitar el avance en el programa de rehabilitación. Estas infiltraciones no tienen un objetivo curativo en sí mismas, sino que actúan como un complemento que permite progresar en el tratamiento funcional. Siempre las realizamos bajo control ecográfico, lo que garantiza una aplicación precisa y segura.
Plasma rico en plaquetas (PRP)
En determinados casos, especialmente en roturas parciales sin retracción, las infiltraciones con PRP pueden favorecer la cicatrización del tendón y contribuir a una reducción del dolor. Este tratamiento biológico consiste en inyectar un concentrado de plaquetas obtenido del propio paciente, con el objetivo de estimular los mecanismos naturales de regeneración tisular. Se trata de una opción bien tolerada que puede integrarse dentro de un enfoque conservador individualizado.
Medidas complementarias
El control del dolor con antiinflamatorios, el reposo relativo y las modificaciones en la actividad física también forman parte del manejo conservador, especialmente en las fases iniciales.
Tratamiento quirúrgico
Procedimiento quirúrgico
La reparación de la rotura del tendón supraespinoso se realiza habitualmente mediante una técnica mínimamente invasiva llamada artroscopia de hombro. Este procedimiento consiste en introducir una microcámara y material específico a través de pequeñas incisiones en la piel, lo que permite visualizar el interior de la articulación con precisión y reparar el tendón dañado de forma segura y eficaz.
Sutura y anclaje
Durante la cirugía, el tendón lesionado se reinserta en su posición anatómica mediante anclajes especiales llamados arpones. Estos implantes van fijados en el hueso y están diseñados para sostener el tendón con sistemas de sutura firmes y duraderos.
Los arpones suelen estar fabricados en materiales biocompatibles como PEEK o titanio, y las suturas pueden fijarse con nudos o sistemas de fijación sin nudo según el caso.
Este procedimiento permite que el tendón se reincorpore a su lugar y recupere progresivamente su función.
Rehabilitación posterior a la cirugía
La recuperación comienza desde los primeros días tras la cirugía. Habitualmente, durante las dos primeras semanas se recomienda el uso de un cabestrillo para proteger la sutura, aunque se fomenta el movimiento del codo y la mano. A partir de la segunda o tercera semana, se inician ejercicios pasivos dirigidos por el fisioterapeuta y más adelante ejercicios activos según la evolución del tendón.
El proceso completo de recuperación puede durar entre 4 y 6 meses, siendo algo más prolongado en roturas extensas o pacientes con factores de riesgo.
Resultados y pronóstico
La cirugía del tendón supraespinoso ofrece una tasa de éxito del 85-90% según la evidencia científica actual, especialmente en términos de alivio del dolor y mejora de la función del hombro.
Este porcentaje puede ser aún mayor cuando la intervención se realiza en manos de traumatólogos especializados en cirugía de hombro, gracias a una correcta indicación quirúrgica, una técnica depurada y una supervisión experta del proceso de recuperación.
El pronóstico final dependerá de múltiples factores como el tamaño de la rotura, el estado del tendón y del músculo, la edad del paciente y la presencia de enfermedades asociadas como diabetes o artrosis.
Seguir estrictamente las pautas del traumatólogo y fisioterapeuta es clave para recuperar la fuerza y movilidad del hombro. Evita recomendaciones no supervisadas, ya que cada caso debe tratarse de forma individualizada.
¿Qué pasa si no se trata una rotura del tendón supraespinoso?
Dejar pasar el tiempo sin un tratamiento adecuado puede provocar que la rotura aumente de tamaño, se retraiga el tendón y sea más difícil de reparar en el futuro. Además, se puede producir pérdida de fuerza progresiva, dolor crónico o degeneración articular.
Un diagnóstico precoz mejora claramente el pronóstico.
Preguntas frecuentes sobre la rotura del tendón supraespinoso
¿Qué síntomas pueden indicar una rotura del tendón supraespinoso?
Dolor en la parte alta del hombro, dificultad para elevar el brazo, debilidad al realizar tareas cotidianas como vestirse o cargar objetos, y, en algunos casos, sensación de chasquido o crepitación al mover el hombro.
¿Es necesario operar siempre una rotura del supraespinoso?
No. Muchas roturas parciales pueden tratarse de forma conservadora con fisioterapia, control del dolor e infiltraciones. La cirugía se indica principalmente en roturas completas, síntomas persistentes o pacientes jóvenes y activos.
¿Cómo se diagnostica una rotura del supraespinoso?
El diagnóstico se realiza combinando una exploración clínica detallada con pruebas de imagen como la resonancia magnética o artro-RM, que permiten valorar el tamaño de la rotura y el estado del tendón.
¿Qué tratamientos no quirúrgicos existen?
Incluyen ejercicios guiados por fisioterapeutas especializados, uso puntual de antiinflamatorios o infiltraciones de corticoides en fases inflamatorias, e infiltraciones con PRP en casos seleccionados.
¿Cuándo está indicada la cirugía?
Cuando se trata de una rotura completa, especialmente en pacientes jóvenes o activos, o si el dolor persiste y limita la funcionalidad del hombro a pesar del tratamiento conservador.
¿En qué consiste la cirugía del tendón supraespinoso?
Generalmente se realiza mediante artroscopia de hombro. Se reinserta el tendón en el hueso utilizando anclajes y suturas específicas, con mínima invasión y un plan posterior de rehabilitación controlada.
¿Qué tasa de éxito tiene la cirugía?
La cirugía obtiene buenos resultados en el 85-90% de los casos. En manos de traumatólogos especializados en cirugía de hombro, esta tasa puede mejorar, especialmente si el abordaje es precoz y el paciente cumple el protocolo de rehabilitación.
¿Cuánto tiempo dura la recuperación tras la cirugía?
El protocolo habitual incluye 6 semanas de inmovilización progresiva y luego varias semanas de rehabilitación. La mayoría de pacientes retoman sus actividades habituales entre los 3 y 6 meses, dependiendo del caso.
¿Qué pasa si no trato una rotura del supraespinoso?
La rotura puede aumentar de tamaño, retraerse y dificultar una futura reparación. También puede provocar pérdida de fuerza, dolor crónico o evolucionar hacia una artropatía del manguito rotador si no se trata adecuadamente.
¿Cómo puedo prevenir el empeoramiento de la lesión?
Consulta con un traumatólogo especialista en hombro ante los primeros síntomas. Un diagnóstico y tratamiento precoces son claves para preservar el tendón, evitar cirugía innecesaria o, si es necesaria, asegurar un mejor pronóstico.
Experiencias exitosas de nuestros pacientes
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