Especialista en tendinitis de muñeca o Tenosinovitis de De Quervain en Murcia

¿Qué es la tendinitis o tenosinovitis de De Quervain?

La tenosinovitis de De Quervain es una patología inflamatoria que afecta a los tendones del pulgar en su paso por la muñeca, concretamente al abductor largo y al extensor corto del pulgar. Estos tendones comparten una vaina común que puede inflamarse por sobrecarga o irritación mecánica.

 

Esta inflamación genera dolor en la base del pulgar, especialmente al moverlo o al sujetar objetos, y puede limitar de forma notable la movilidad de la mano. Es una de las causas más frecuentes de dolor en el lado radial de la muñeca.

¿Por qué se produce la tendinitis de De Quervain?

La tenosinovitis de De Quervain se produce cuando los tendones del abductor largo y extensor corto del pulgar se irritan o inflaman al pasar por un canal estrecho en la muñeca. Esta fricción repetida genera inflamación en la vaina que los envuelve, provocando dolor y limitación de movimiento.

 

El origen suele estar en movimientos repetitivos del pulgar o la muñeca, como sujetar al bebé, girar llaves, usar el móvil o manipular herramientas. También puede influir el uso prolongado del pulgar en extensión o abducción, especialmente si se combina con sobrecarga o tensión.

Además, existen factores predisponentes que aumentan el riesgo de desarrollar esta patología:

Embarazo y lactancia

Durante el embarazo y el postparto se combinan dos factores clave: los cambios hormonales, que aumentan la retención de líquidos e inflaman las vainas tendinosas, y la sobrecarga mecánica al cuidar al recién nacido. Sujetar al bebé, levantarlo, cambiarlo de brazo constantemente o amamantar en posturas mantenidas puede sobrecargar la base del pulgar. Por eso, esta patología es muy frecuente en madres recientes, incluso aunque no hayan tenido problemas previos en la muñeca.

Trabajos manuales o gestos repetitivos

La tenosinovitis de De Quervain es especialmente común en personas que trabajan con las manos: peluqueros, costureras, cocineros, técnicos, músicos, fisioterapeutas o personal sanitario. También en quienes pasan muchas horas frente al ordenador o manipulando herramientas. El uso repetido del pulgar y la muñeca en movimientos de fuerza, pinza o torsión provoca fricción en los tendones y favorece la inflamación. Muchas veces, el paciente no es consciente de la sobrecarga hasta que aparece el dolor.

Anatomía individual

En algunas personas, el canal por donde pasan estos tendones es anatómicamente más estrecho. Esta variación estructural puede no dar síntomas durante años, pero favorece la aparición de fricción e inflamación si se combina con esfuerzos repetitivos.

 

En estos casos, el cuadro tiende a cronificarse y puede ser más resistente al tratamiento conservador.

Otros factores predisponentes

Esta patología es más frecuente en mujeres, especialmente entre los 35 y 55 años. También es cada vez más común en usuarios intensivos de dispositivos móviles, sobre todo quienes escriben con una sola mano o sostienen el teléfono durante mucho tiempo con el pulgar en extensión. Deportes como la escalada, el pádel o el yoga, que exigen fuerza y control con los dedos, también pueden actuar como desencadenantes si no se controlan los gestos.

Síntomas de la tendinitis de De Quervain

Es importante tener en cuenta que los síntomas pueden variar de una persona a otra y su intensidad puede fluctuar a lo largo del tiempo. Si experimentas alguno de estos síntomas, es recomendable acudir a un traumatólogo especialista en manos.

Los síntomas más comunes de la tendinitis de De Quervain incluyen dolor en la base del pulgar y a lo largo del brazo, especialmente al mover el pulgar o la muñeca. También puede haber inflamación, sensibilidad y dificultad para agarrar objetos pequeños o torcer la muñeca. Ampliamos con más detalle algunos de ellos:

Dolor en la base del pulgar

Es el síntoma más característico. El dolor aparece en la cara radial de la muñeca, en la base del pulgar, y puede ser agudo, punzante o sordo. A menudo se intensifica con el movimiento o al realizar actividades que requieren fuerza o precisión con el pulgar. En algunos casos, el dolor se irradia hacia el antebrazo.

Dolor al realizar movimientos de pinza

El dolor suele agravarse al realizar movimientos de pinza o pinza fina, como abotonarse una camisa, escribir, cortar con tijeras, abrir un frasco o levantar objetos con una sola mano. También puede aparecer con gestos tan habituales como girar una llave, sostener el móvil o escribir un mensaje, especialmente cuando se mantiene el pulgar en extensión o abducción durante un tiempo prolongado.

Inflamación y sensibilidad

La zona afectada puede mostrar un leve engrosamiento, sensibilidad al tacto o inflamación localizada.

 

En fases activas, es frecuente que la piel esté caliente y la presión sobre el tendón resulte especialmente molesta.

Rigidez o limitación de la movilidad

En algunos casos, especialmente cuando el proceso inflamatorio se cronifica, el paciente puede notar rigidez al iniciar el movimiento, sobre todo por las mañanas o tras periodos de reposo. También puede haber sensación de tensión o resistencia mecánica al flexionar o extender el pulgar. Si no se trata adecuadamente, esta limitación funcional puede interferir en actividades habituales y progresar con el tiempo.

Chasquido o crepitación

En algunos casos, se percibe una sensación de chasquido o fricción al mover el pulgar o la muñeca. Esto se debe al engrosamiento de los tendones o al roce dentro de la vaina inflamada. Es un signo que puede aparecer en fases más evolucionadas.

¿Notas molestias al usar el pulgar?

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¿Por qué se produce la tendinitis de De Quervain?

La tenosinovitis de De Quervain aparece cuando los tendones del abductor largo y extensor corto del pulgar se irritan al pasar por un canal estrecho en la muñeca. Esta fricción repetida provoca inflamación en la vaina que los envuelve, generando dolor, pérdida de movilidad y limitación funcional.

El origen suele estar en actividades que implican movimientos repetitivos o esfuerzos prolongados con el pulgar y la muñeca. También hay factores individuales y enfermedades que pueden predisponer a su aparición. A continuación, detallamos los más relevantes:

Profesiones manuales o de esfuerzo repetitivo

Trabajadores como mecánicos, jardineros, operarios de fábrica o profesionales que manipulan herramientas están expuestos a movimientos repetitivos y de fuerza con la muñeca y el pulgar. También ocurre en quienes trabajan largas horas con ordenador o teléfono móvil, generando sobrecarga en los tendones.

Enfermedades inflamatorias

Patologías como la artritis reumatoide, la espondilitis anquilosante o la fibromialgia pueden inflamar directamente las vainas tendinosas, favoreciendo el desarrollo de tenosinovitis incluso sin sobreuso mecánico evidente.

Carga mal distribuida

Levantar objetos pesados de forma incorrecta o de forma repetida, especialmente si se usa el pulgar o la muñeca como eje de fuerza, aumenta significativamente la irritación tendinosa. Esto ocurre al mover cajas, bolsas, maletas o incluso al sujetar objetos con una sola mano.

Deportes con impacto sobre el pulgar

Actividades como el tenis, el pádel o el golf requieren gestos repetitivos que implican fuerza en el pulgar y la muñeca. Si no se realizan con buena técnica o sin descanso, pueden generar una sobrecarga crónica que desencadene el cuadro.

Uso repetitivo con tecnología o videojuegos

Escribir mucho tiempo en el teclado, usar el ratón intensivamente o jugar a videojuegos con mandos que exigen un uso constante del pulgar son actividades que, mantenidas en el tiempo, provocan fricción continua en los tendones del primer compartimento.

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Uso intensivo del teléfono móvil

Sujetar el móvil con una sola mano o escribir mensajes largos con el pulgar puede mantenerlo en posición forzada durante largos periodos. Este gesto, tan habitual, es una de las causas más comunes en jóvenes y adultos de mediana edad con dolor en la base del pulgar.

Traumatismos en la zona

Golpes directos o caídas sobre la muñeca pueden generar inflamación reactiva de los tendones, activando un proceso de tenosinovitis. Incluso lesiones antiguas mal curadas pueden predisponer a este tipo de sobrecarga.

Factores hormonales y embarazo

Algunas mujeres desarrollan esta patología durante el embarazo o el postparto, en relación con los cambios hormonales y la retención de líquidos. Si se suma el esfuerzo físico de sujetar al bebé, el riesgo se multiplica.

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¿Dolor al escribir, sujetar el móvil o abrir un frasco?

Diagnóstico de la tendinitis de De Quervain

El diagnóstico de la tendinitis de De Quervain es fundamentalmente clínico y se basa en tres elementos clave: la historia del paciente, la exploración física y la identificación de gestos que desencadenan el dolor.

 

En la exploración suele observarse dolor a la palpación en la zona radial de la muñeca (en la base del pulgar) y, en ocasiones, leve inflamación o engrosamiento local.

 

La maniobra más utilizada es la prueba de Finkelstein, que consiste en flexionar el pulgar dentro del puño y desviar la muñeca hacia el lado cubital. Si este gesto provoca dolor agudo en el primer compartimento extensor, la prueba se considera positiva.

 

En casos poco claros o para descartar otras causas, puede completarse el estudio con una ecografía o una resonancia magnética, aunque en la mayoría de los casos no son necesarias.

Maniobra de Finkelstein

La maniobra de Finkelstein es una prueba clínica utilizada para evaluar la presencia de la tendinitis de De Quervain. Consiste en realizar un movimiento específico de la muñeca y el pulgar para determinar si se produce dolor o molestia. A continuación, te explico cómo se realiza:

Coloca tu mano afectada en posición de puño, con el pulgar doblado hacia adentro y los otros dedos envolviendo el pulgar.

Dobla la muñeca hacia el lado del meñique, manteniendo el pulgar hacia adentro.

Realiza este movimiento con cuidado y lentamente, evitando forzar demasiado.

Observa si experimentas dolor o molestia en la zona de la base del pulgar o a lo largo del brazo.

Si durante la maniobra de Finkelstein sientes dolor agudo o molestia en la zona mencionada, es probable que tengas tendinitis de De Quervain. Es importante destacar que esta maniobra es solo una prueba clínica y no puede confirmar por completo la presencia de la afección. 

Para confirmarlo y valorar el mejor tratamiento, puedes agendar una consulta conmigo directamente. Estaremos encantados de ayudarte

Tratamiento de la tendinitis de De Quervain

En función de la gravedad del cuadro, el tratamiento de la tendinitis de De Quervain puede ser conservador o quirúrgico. En los casos leves, los síntomas suelen mejorar con medidas no invasivas. Pero cuando la inflamación persiste o interfiere con la vida diaria, la cirugía ofrece una solución definitiva con alta tasa de éxito.

Tratamiento conservador

Cuando los síntomas son recientes o poco limitantes, el tratamiento suele comenzar con reposo funcional del pulgar y la muñeca, aplicación de hielo local y uso de férulas que mantengan la articulación en posición neutra, especialmente por la noche. Puede indicarse también tratamiento con antiinflamatorios no esteroideos para aliviar el dolor y reducir la inflamación.

Si los síntomas persisten, recomendamos iniciar fisioterapia especializada enfocada en mejorar la movilidad, reducir el engrosamiento inflamatorio de los tendones y fortalecer la musculatura extensora. En muchos casos, este abordaje permite evitar la cirugía.

Respecto al uso de infiltraciones con corticoides, no las recomendamos en esta localización. El espacio en el que se encuentra el tendón es extremadamente estrecho, y la infiltración “a ciegas” tiene un margen de error considerable. Aun cuando se realiza con guía ecográfica, es difícil acceder con precisión a la vaina tendinosa sin atravesar el tendón o lesionar el retináculo.
Hemos observado en consulta múltiples casos de roturas tendinosas en pacientes que habían sido infiltrados previamente, incluso tras una única dosis. Por todo ello, consideramos que los riesgos superan los posibles beneficios y desaconsejamos su uso de forma sistemática.

Tratamiento quirúgico

Cuando el tratamiento conservador no da resultado o los síntomas condicionan claramente la vida del paciente, se indica la cirugía. Es una intervención sencilla, pero que debe realizarse con conocimiento experto para evitar complicaciones y garantizar una liberación completa.

La cirugía se realiza bajo anestesia local y en régimen ambulatorio, sin necesidad de ingreso. A través de una pequeña incisión de 2 a 3 centímetros en la cara radial de la muñeca, se accede al primer compartimento extensor y se libera el retináculo que comprime los tendones.

Durante la intervención, comprobamos de forma sistemática que los tendones estén completamente liberados, especialmente el extensor corto del pulgar (EPB), que con frecuencia tiene una corredera independiente. Si no se detecta esta variante anatómica y no se libera adecuadamente, los síntomas pueden persistir. Por eso es fundamental que el procedimiento lo realice un cirujano con experiencia específica en mano.
En casos donde se detecta sinovitis o una lesión ocupante del espacio, también se reseca en el mismo acto quirúrgico.

La recuperación suele ser rápida y en pocas semanas el paciente puede volver a utilizar la mano con normalidad.

Riesgos de la cirugía

La cirugía de De Quervain tiene un perfil de riesgo muy bajo. Las complicaciones son poco frecuentes, en torno al 2–3 %, y suelen limitarse a hematoma, molestias puntuales o infección superficial leve.

Una complicación que debe tenerse muy en cuenta es la lesión de la rama sensitiva superficial del nervio radial. Se trata de una estructura anatómicamente pequeña pero extremadamente sensible. Si no se realiza una disección meticulosa y respetuosa de los planos, puede verse comprometida, dando lugar a disestesias, hipersensibilidad o molestias persistentes en el dorso radial de la mano.
En nuestra práctica, este riesgo se minimiza mediante una identificación sistemática del trayecto del nervio durante la cirugía, lo que nos permite preservar su integridad incluso en anatomías complejas o en casos previamente operados.

Por todo ello, consideramos fundamental que este tipo de cirugía sea realizada por un especialista con experiencia específica en cirugía de la mano, capaz de reconocer variantes anatómicas y evitar complicaciones innecesarias.

Resultados de la cirugía de la tendinitis de De Quervain

La cirugía de la tendinitis de De Quervain ofrece tasas de éxito superiores al 95 % cuando se realiza por un especialista en cirugía de la mano.


En la mayoría de los casos se consigue la desaparición completa del dolor, una recuperación funcional total del pulgar y la muñeca, y una resolución definitiva del problema sin recaídas.

 

Se trata de una intervención con excelente pronóstico a largo plazo, siempre que se liberen correctamente los compartimentos afectados y se respeten los tiempos de readaptación progresiva. En manos expertas, los resultados son muy predecibles.

Evolución tras la cirugía

Tras la intervención, el paciente puede comenzar a mover los dedos y la mano desde el primer día, sin necesidad de férulas ni inmovilización rígida. Se recomienda un uso progresivo de la mano en aquellas actividades cotidianas que no generen dolor, como vestirse, sujetar objetos ligeros o utilizar el teléfono móvil.

 

Durante la primera semana es habitual notar cierta tirantez en la herida o molestias leves, especialmente al apoyar la mano o realizar movimientos de fuerza. Estas sensaciones suelen desaparecer de forma progresiva sin necesidad de reposo estricto.

 

Entre los 10 y 15 días, muchos pacientes ya han retomado una vida prácticamente normal, siempre que su actividad laboral no implique esfuerzo físico intenso o movimientos repetitivos de muñeca. En estos casos, puede ser necesario esperar algunas semanas más.

 

Entre la tercera y la sexta semana, la mayoría de los pacientes recuperan por completo la fuerza y la movilidad. En deportistas o profesionales con exigencias manuales elevadas, la reincorporación suele planificarse de forma individual, habitualmente a partir de la cuarta semana y tras comprobar una evolución funcional adecuada.

 

A largo plazo, la evolución es excelente. Cuando la cirugía se realiza por un especialista en mano con conocimiento de las posibles variantes anatómicas, el resultado suele ser definitivo, sin limitaciones funcionales ni recaídas.

 

La clave está en una correcta liberación de los compartimentos afectados y en respetar los tiempos de readaptación progresiva durante las semanas posteriores. Con este enfoque, la recuperación es completa en prácticamente todos los casos, incluso en pacientes con alta exigencia funcional.

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Preguntas frecuentes sobre la tendinitis de De Quervain

Es una inflamación de los tendones que mueven el pulgar, concretamente el abductor largo y el extensor corto, al pasar por un canal estrecho en la muñeca. Suele causar dolor en el lado radial (externo) de la muñeca, sobre todo al mover el pulgar o agarrar objetos.

Suele estar relacionada con movimientos repetitivos del pulgar o la muñeca, especialmente en actividades laborales o domésticas, uso intensivo del móvil o cuidado de bebés. También puede influir la anatomía individual y los cambios hormonales.

El síntoma más frecuente es el dolor en la base del pulgar que puede irradiar hacia el antebrazo. También pueden aparecer tirantez, debilidad, hinchazón o chasquidos al mover el pulgar.

El diagnóstico es clínico, mediante una exploración física. La maniobra de Finkelstein es una prueba muy eficaz para detectar esta lesión. En algunos casos, se puede complementar con ecografía o resonancia.

 

No. Muchos casos mejoran con tratamiento conservador: reposo funcional, hielo, férula nocturna, antiinflamatorios o fisioterapia. Solo se recomienda cirugía cuando los síntomas persisten o limitan de forma clara la calidad de vida.

 

Es una cirugía de bajo riesgo. La complicación más frecuente es la afectación de la rama sensitiva del nervio radial, aunque en manos expertas se minimiza con una identificación anatómica cuidadosa. La tasa de éxito es superior al 95 %.

 

Desde el primer día el paciente puede mover la mano. En 15-20 días muchos retoman su vida normal y sin dolor. Los trabajos manuales intensos o el deporte pueden requerir entre 4 y 6 semanas de readaptación progresiva.

Sí, normalmente a partir de los 10-15 días, siempre que no haya dolor, puedas cerrar bien la mano y sujetar el volante con seguridad.

 

Si no se trata, el dolor puede cronificarse y limitar funciones básicas como escribir, vestirse o sujetar peso. Además, puede haber degeneración tendinosa y pérdida de fuerza con el tiempo.

Si tienes dolor al mover el pulgar o al girar la muñeca, y notas que limita tu día a día o no mejora con reposo, es recomendable valorarlo cuanto antes. Cuanto antes se trate, más fácil y rápida suele ser la recuperación.

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Dr. Pedro Sánchez Angulo
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