Artroscopia de hombro en Murcia

La artroscopia de hombro permite tratar lesiones articulares de forma precisa y poco invasiva, facilitando una recuperación más rápida y menos dolorosa.

¿Qué es la artroscopia de hombro?

La artroscopia de hombro es un procedimiento quirúrgico avanzado que permite diagnosticar y tratar diversas lesiones de la articulación mediante técnicas mínimamente invasivas.

A través de pequeñas incisiones, el cirujano introduce un instrumento llamado artroscopio, equipado con una cámara de alta definición que ofrece imágenes detalladas del interior del hombro en tiempo real. Esto facilita una exploración minuciosa y la corrección precisa de las lesiones, sin necesidad de recurrir a cirugía abierta.

 

01.

La artroscopia de hombro

La articulación del hombro es una de las más complejas y con mayor movilidad del cuerpo, lo que la hace vulnerable a lesiones y al desgaste.

Cuando surgen problemas como dolor, rigidez o inestabilidad, la artroscopia de hombro se convierte en una técnica clave para diagnosticar y tratar estas lesiones de forma precisa y poco invasiva.

Este procedimiento permite al especialista visualizar directamente el interior de la articulación, identificar la causa del problema y aplicar el tratamiento más adecuado en el mismo acto quirúrgico, todo ello con mínimas incisiones y una recuperación más rápida para el paciente.

02.

Evaluación médica

Antes de realizar una artroscopia de hombro realizaremos una evaluación completa de su historial médico junto con diferentes exámenes físicos y pruebas complementarias para evaluar la situación de su lesión de hombro. Esta evaluación es fundamental para determinar el tratamiento más adecuado para cada tipo de lesión.

03.

Información preoperatoria

En consulta le proporcionaremos información clara y realista sobre qué resultados puede esperar tras la cirugía. Además, le daremos instrucciones detalladas sobre el tratamiento postoperatorio, la recuperación, la medicación que debe tomar o evitar antes de la intervención, y cualquier otra precaución relevante para su caso.

Procedimiento de la artroscopia de hombro

La artroscopia de hombro generalmente se realiza bajo anestesia general o anestesia locorregional con sedación. El procedimiento consta de varios pasos clave, que incluyen el acceso a la articulación del hombro, el uso del artroscopio y la reparación y/o tratamiento de las lesiones identificadas.

Anestesia

Antes de la artroscopia de hombro se administrará anestesia para asegurar un total confort durante la cirugía. El tipo de anestesia utilizado suele ser locorregional y sedación aunque dependerá de las características específicas de cada caso.

Acceso a la articulación del hombro

Una vez administrada la anestesia, se realiza una pequeña incisión en la piel para introducir el artroscopio. A partir de ahí, y dependiendo del tipo de lesión y del tratamiento necesario, se pueden realizar varias incisiones pequeñas (llamadas portales) para permitir el acceso de los instrumentos quirúrgicos. Estas incisiones se colocan estratégicamente para facilitar una intervención precisa y mínimamente invasiva.

Uso de la artroscopia

El artroscopio, equipado con una minicámara, se introduce a través de la incisión para explorar la articulación desde dentro. La imagen se proyecta en un monitor de alta resolución, lo que nos permite diagnosticar con precisión las lesiones y guiar la intervención quirúrgica en tiempo real.

Reparación y/o tratamiento de lesiones

Una vez identificado el problema durante la exploración artroscópica, el cirujano puede realizar diversos procedimientos terapéuticos para resolver la causa de los síntomas.

Estos incluyen la reparación de tendones dañados, la resección de tejido inflamado o degenerado, la extracción de cuerpos libres intraarticulares o la regularización de superficies articulares dañadas.

Gracias al acceso preciso que ofrece la artroscopia, estas intervenciones se realizan de forma mínimamente invasiva, lo que reduce el dolor postoperatorio y favorece una recuperación más rápida.

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Recuperación y rehabilitación después de la artroscopia de hombro

Después de la artroscopia de hombro, es fundamental seguir las indicaciones que le daremos en consulta para asegurar una recuperación adecuada. Esto incluirá cuidados posteriores a la cirugía, fisioterapia y ejercicios específicos.

Cuidados posteriores a la cirugía

Después de la cirugía, se aplicará un vendaje y un cabestrillo en el hombro para protegerlo y estabilizarlo. Recetamos antiinflamatorios y analgésicos para controlar el dolor, damos instrucciones sobre cómo cuidar las heridas e indicamos ejercicios pendulares para realizar en casa.

 

Fisioterapia y ejercicios

La fisioterapia es fundamental en el proceso de recuperación tras una artroscopia de hombro. Bajo la supervisión del traumatólogo, el fisioterapeuta elaborará un plan de ejercicios adaptado a cada fase de la recuperación, con el objetivo de recuperar la movilidad, fortalecer la musculatura y facilitar el retorno progresivo a las actividades diarias y deportivas

Tiempo de recuperación

El tiempo de recuperación puede variar en función del tipo de lesión tratada y del procedimiento realizado durante la artroscopia. En términos generales, el dolor suele mejorar en las primeras semanas, pero la recuperación funcional completa del hombro puede tardar entre 3 y 6 meses.

Durante este periodo, es fundamental seguir el plan de rehabilitación indicado por el especialista, que incluirá reposo relativo en las primeras fases, seguido de ejercicios progresivos de movilidad y fortalecimiento. Un seguimiento adecuado y una fisioterapia bien dirigida son claves para lograr una recuperación satisfactoria.

Beneficios y riesgos de la artroscopia de hombro

La artroscopia de hombro ofrece varios beneficios en comparación con las técnicas quirúrgicas tradicionales. Algunos de estos beneficios incluyen:

Mayor precisión en el tratamiento de las lesiones del hombro

Menor invasión quirúrgica

Menor riesgo de complicaciones

Recuperación más rápida

La artroscopia de hombro es una técnica segura y mínimamente invasiva, con una tasa de complicaciones muy baja, inferior al 2 % en manos expertas. En casos excepcionales pueden presentarse infecciones, rigidez, hematomas o molestias relacionadas con la anestesia, aunque la mayoría son leves y de fácil manejo. Gracias a la experiencia del equipo y a un seguimiento postoperatorio riguroso, estos eventos son poco frecuentes y raramente alteran el resultado final de la cirugía.

Casos comunes tratados con artroscopia de hombro

La artroscopia de hombro permite tratar de forma eficaz diversas lesiones articulares, especialmente aquellas que afectan a los tendones, ligamentos o estructuras internas del hombro. A continuación, te mostramos los casos más frecuentes en los que se indica esta técnica

01.

Lesiones del manguito rotador

El manguito rotador está formado por varios tendones que permiten levantar y rotar el brazo con normalidad. Cuando uno o varios de estos tendones se lesionan —ya sea por desgaste, sobreesfuerzo o traumatismo—, puede aparecer dolor, debilidad o limitación del movimiento.
La artroscopia permite reparar estas roturas con mínima invasión, favoreciendo una recuperación más rápida y segura.

02.

Inestabilidad del hombro

La inestabilidad del hombro aparece cuando la cabeza del húmero se desplaza o se sale de su posición, ya sea de forma total (luxación) o parcial (subluxación). Puede deberse a un traumatismo —como una luxación aguda— o a una laxitud excesiva de los tejidos sin que haya un daño estructural claro.

En los casos traumáticos, es frecuente que se produzca una lesión del labrum glenoideo (como la lesión de Bankart o SLAP), que compromete la estabilidad de la articulación. La artroscopia permite reparar estas lesiones de forma precisa y mínimamente invasiva.

En las inestabilidades no traumáticas, la artroscopia puede utilizarse para valorar la integridad de los tejidos y, si está indicado, reforzar las estructuras capsuloligamentosas para mejorar la estabilidad del hombro.

03.

Síndrome de pinzamiento subacromial

El síndrome de pinzamiento subacromial se produce cuando los tendones del manguito rotador rozan de forma repetida contra el arco óseo del hombro al levantar el brazo. Esto puede provocar inflamación, dolor y limitación del movimiento.

Cuando el tratamiento conservador no es suficiente, la artroscopia permite tratar este pinzamiento de forma mínimamente invasiva. Según el caso, se puede realizar una bursectomía (eliminación de la bursa inflamada), una acromioplastia (modelado del hueso acromial) o la resección de osteofitos en la articulación acromioclavicular.
Estas técnicas tienen como objetivo aumentar el espacio subacromial, reducir el roce y aliviar los síntomas de forma duradera.

Preguntas frecuentes sobre la artroscopia de hombro

La duración de la cirugía de artroscopia de hombro puede variar según la complejidad del caso y los procedimientos realizados. Por lo general, la cirugía suele durar entre 45-90 minutos.

La artroscopia de hombro se realiza con anestesia, por lo que no sentirá dolor durante la intervención.
Después de la cirugía, es normal experimentar molestias o dolor en la zona tratada, especialmente en los primeros días. Estas molestias se controlan eficazmente con medicación analgésica y antiinflamatoria, y van disminuyendo progresivamente conforme avanza la recuperación.

El momento para retomar sus actividades normales depende del tipo de cirugía realizada. En una descompresión subacromial, la recuperación funcional suele alcanzarse en torno a las 4 semanas. Si se realiza una sutura del tendón, no se permite mover activamente el hombro hasta la semana 6, y las actividades normales comienzan a recuperarse entre la semana 8 y la 12, de forma progresiva.

La artroscopia de hombro se indica cuando han fallado los tratamientos conservadores como la fisioterapia o las infiltraciones. En este punto, las opciones son:

  • Aceptar la situación actual con sus limitaciones.

  • Realizar una cirugía abierta (en casos muy concretos).

  • O, en lesiones muy avanzadas, valorar una prótesis de hombro.

Cada caso es distinto, y por eso es fundamental una valoración médica personalizada para elegir la mejor opción.

La artroscopia de hombro debe ser realizada por un traumatólogo especialista en hombro, con experiencia específica en cirugía artroscópica. Este tipo de intervención requiere una formación avanzada en técnicas mínimamente invasivas, así como un conocimiento profundo de la anatomía y biomecánica del hombro.

Elegir un especialista en artroscopia de hombro garantiza una indicación quirúrgica precisa, una ejecución técnica segura y un plan de recuperación adaptado a cada paciente.

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Dr. Pedro Sánchez Angulo
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