La artrosis es una enfermedad degenerativa del cartílago articular que conlleva la deformidad y destrucción progresiva de las articulaciones. Puede afectar a cualquier localización.
¿Qué es la Rizartrosis? La Rizartrosis es la artrosis de la articulación de la base del pulgar llamada «articulación trapecio-metacarpiana». Se trata de la segunda localización más frecuente de artrosis en la mano después de la artrosis interfalángica distal, siendo ésta la mas frecuente. La rizartrosis también se conoce como “Artrosis de la base del pulgar” o “Rizartrosis”.
¿Síntomas de la Rizartrosis?
La rizartrosis, también conocida como artrosis del pulgar o artrosis de la articulación trapeciometacarpiana, es una forma de osteoartritis que afecta la base del pulgar. Se presenta con una variedad de síntomas, entre los que se incluyen:
Dolor: Es el síntoma principal y suele localizarse en la base del pulgar, especialmente al moverlo o al realizar actividades que requieren pinzar o sujetar objetos.Generalmente suele doler más la mano dominante aunque a veces se presenta en ambas manos a la vez.La Rizartrosis provoca dolor a nivel de la base del pulgar que a veces irradia a lo largo de todo el dedo. El dolor suele producirse al realizar la pinza. Este dolor es muy invalidante y dificulta tareas cotidianas como girar una llave o abrir una botella, siendo característico el que se caigan los objetos de las manos como platos, vasos, etc. El dolor cursa a brotes, es decir, habrá temporadas de dolor e incapacidad más o menos intensas seguidas de periodos asintomáticos.
Inflamación: Puede haber hinchazón y sensibilidad en la base del pulgar.
Rigidez: La articulación puede sentirse rígida, especialmente después de periodos de inactividad o por la mañana.
Pérdida de fuerza: La capacidad para agarrar y pellizcar objetos puede disminuir debido al dolor y la debilidad en la articulación.
Deformidad: En casos avanzados, la articulación puede deformarse, provocando una apariencia anormal en la base del pulgar.
Reducción del rango de movimiento: La movilidad del pulgar puede estar limitada, dificultando la realización de tareas cotidianas.
¿Cómo se presenta la Rizartrosis en la población?
Prevalencia:
- La rizartrosis es una condición común, especialmente en la población adulta mayor.
- Afecta aproximadamente al 8-10% de la población general.
- La prevalencia aumenta con la edad, siendo más común en personas mayores de 40 años y especialmente en mujeres posmenopáusicas.
Género:
- Las mujeres son más propensas a desarrollar rizartrosis que los hombres, con una relación de aproximadamente 10:1 en estudios epidemiológicos.
- Esta mayor incidencia en mujeres puede estar relacionada con factores hormonales y biomecánicos.
Factores de riesgo:
- Genéticos: La predisposición genética juega un papel importante en el desarrollo de la rizartrosis. Las personas con antecedentes familiares de artrosis tienen un mayor riesgo.
- Ocupacionales y de actividad: Actividades que implican movimientos repetitivos del pulgar o que ejercen presión sobre la base del pulgar pueden aumentar el riesgo. Trabajos que requieren pinzar, sujetar o torcer repetitivamente son ejemplos.
- Traumatismos previos: Lesiones o fracturas anteriores en la base del pulgar pueden predisponer a la articulación a desarrollar artrosis.
- Condiciones inflamatorias: Enfermedades inflamatorias previas en la articulación pueden predisponer a la rizartrosis.

Si cree que puede tener artrosis de la base del pulgar o Rizartrosis, puede solicitar una cita conmigo aquí para que valoremos su caso.
También puede llamarnos al 644005001
Estamos en Murcia, en Calle Román Alberca.
Estaremos encantados de ayudarle
Diagnóstico y Pruebas complementarias
Para el diagnóstico realizaremos una historia clínica y una exploración física de la mano localizando el dolor en la base del pulgar y descartando otras patologías como la tendinitis de De Quervain.
Como prueba complementaria principal contaríamos con la radiografía simple en dos proyecciones que nos mostrará el grado de degeneración de la articulación. Hay que decir en este punto que no se correlacionan los hallazgos radiológicos con la clínica que presentan los pacientes, es decir, que no necesariamente degeneraciones más severas en la Rx van a conllevar un mayor dolor y viceversa.
En ocasiones determinadas se pueden usar otros métodos diagnósticos como son la Resonancia Magnética (RMN), la Ecografía o la Tomografía Computerizada (TAC).


Tratamiento
Tratamiento Conservador

En estadios iniciales el reposo, el calor local, los analgésicos y el uso de ortesis pueden aliviar la sintomatología.
En casos que no respondan al tratamiento anterior puede iniciarse tratamiento con fisioterapia para aliviar el dolor y mejorar la funcionalidad de la articulación.
Si no se mejora con los tratamientos anteriores hay autores que recomiendan las infiltraciones con corticoide depot. Desaconsejo firmemente dicho tratamiento debido a que sólo produce un alivio a corto plazo y puede producir efectos secundarios indeseables como son la despigmentación de la piel, atrofia grasa y roturas tendinosas. Además también hay evidencia de que puede acelerar el proceso degenerativo de la articulación. Por lo tanto, sólo consideramos las infiltraciones de corticoide en casos seleccionados y ante determinadas circunstancias justificadas.
Las infiltraciones con Ácido Hialurónico u otras sustancias no se han mostrado útiles aunque recientemente se están realizando infiltraciones con Plasma Rico en Plaquetas (PRP) con buenos resultados. Tendremos que esperar estudios más a largo plazo para poder recomendarlas abiertamente aunque actualmente estamos infiltrando algunos casos con muy buenos resultados preliminares.
Una vez resuelto el brote es importante ver cuánto tiempo pasa hasta el siguiente brote. Si los brotes son muy continuados en el tiempo o el dolor que provocan es tan intenso que el tratamiento conservador no logra mitigar el dolor, tendremos que valorar el tratamiento quirúrgico.
Tratamiento Quirúrgico
Dependiendo del grado de afectación radiológica, edad del paciente, demanda funcional y expectativas de recuperación de una rizartrosis, se elegirá una técnica u otra que adaptaremos a las necesidades de cada paciente.
De todas las técnicas disponibles, en nuestro centro usamos básicamente 2: la suspensoplastia con implante y la prótesis trapeciometacarpiana.
En pacientes jóvenes y activos usamos la suspensoplastia con implante y en pacientes con menor demanda funcional usamos la prótesis.
Suspensoplastia con implante
La ligamentoplastia-suspensoplastia de Burton-Pellegrini y de Weilby son las técnicas clásicas y con las que se comparan todas las demás. Consisten en realizar la extirpación de trapecio (hueso de la base de la articulación) y la suspensión del primer metacarpiano (hueso del pulgar) mediante un injerto tendinoso, generalmente hemitendón del Palmar Mayor. En el caso del Burton-Pellegrini se pasa a través de un túnel óseo en el metacarpiano y en el caso del Weilby, se estabiliza realizando una lazada con los tendones vecinos, el propio FCR o Palmar Mayor y el Abductor Largo del Pulgar (APL).
Tras ello, el paciente deberá usar una férula de escayola u ortesis semirrígida preconformada o a medida durante 3 semanas.
Nosotros realizamos una modificación de la técnica de Weilby para realizar la suspensión del metacarpiano. Se trata de la suspensoplastia con implante que tiene la ventaja que no tenemos que coger injerto del tendón del paciente, ya que en su lugar usamos un implante para suspender el metacarpiano, bien de metal o bien todo sutura. Actualmente se están usando otros dispositivos como arpones de sutura o tornillos interferenciales con suturas de alta resistencia para realizar la suspensoplastia.
El usar un implante nos da la ventaja de evitar las complicaciones y las molestias derivadas de la toma del injerto. Por otro lado, nos permite ser conservadores a la hora de la resección del trapecio, pudiendo realizar en los casos indicados, la resección de sólo la mitad del trapecio (hemitrapecectomía). Con ello conseguimos preservar la mayor parte de la anatomía de la articulación.


Prótesis total trapeciometacarpiana
Existen diferentes modelos de prótesis para la articulación trapeciometacarpiana. Desde hemiartroplastias (sustituir una de las superficies articulares) a artroplastias totales (sustituir todas las superficies articulares).
Nosotros empleamos las prótesis totales de doble movilidad.
La prótesis comenzaron a implantarse en la década de los 70 con los diseños de L’Caffiniere. Eran prótesis que tenían la ventaja de que la recuperación que conseguían era muy rápida, pero tenían el inconveniente que, en personas muy activas con mucha demanda funcional, se luxaban con facilidad. Estos diseños se fueron perfeccionando para ir disminuyendo las tasas de luxación hasta que se consiguieron reducir al 10%. Este porcentaje, aunque parezca pequeño, representa el fallo de 1 de cada 10 implantes y era por este motivo por el que no nos terminaba de convencer este método.
Recientemente se han diseñado las prótesis de doble movilidad que tienen la ventaja de que reducen muy por debajo de ese 10% los episodios de luxación y hay series publicadas con supervivencia de los implantes durante muchos años. Por este motivo, hemos retomado el uso de las prótesis trapeciometacarpianas de doble movilidad. Solemos indicarlas en personas de más edad con menos demanda funcional.



Si cree que puede tener artrosis de la base del pulgar o Rizartrosis, puede solicitar una cita conmigo aquí para que valoremos su caso.
También puede llamarnos al 644005001
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